Joven hembra en Playa de Cantarrijan – Serie Cabra Montesa.( Bezoar)

Joven hembra en Playa de Cantarrijan - Serie Cabra Montesa.

Especie: Capra pyrenaica
Longitud del cuerpo: 100-145 cm.
Alzada a la cruz: 70-90 cm.
Peso: Los machos entre 80 y 120 kgs., las hembras entre 40 y 75 kgs.

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

La cabra montes es una especie muy antigua, estimándose que en el Plioceno (hace 7 millones de años), los caprínidos de Asia central llegaron a Europa y fue hacia la glaciación Riss cuando aparece la forma ibérica del género Capra.

La cabra montes ha sido una especie que se ha cazado desde los albores de los tiempos primitivos, como lo atestiguan las numerosas escenas de caza de cabras que representan pinturas rupestres. Durante los períodos fríos del Pleistoceno, las montesas habitaban en los valles y zonas más cálidas, de modo que abundaban en los valles bajos de toda Europa central y meridional. Posteriormente y por la presión humana en su caza, se refugió en las cumbres más altas e inaccesibles, donde quedaron acantonados los últimos ejemplares de esta especie. Durante la Edad Media, los escasos ejemplares que aun existían en sitios muy apartados de la presencia humana, solo eran cazados por nobles y señores feudales, que eran los únicos que tenían este derecho; existiendo leyes durísimas para el que se atreviese a matar una cabra montés, sin que no obstante ello se pudiera evitar su caza, hasta ponerse en peligro la especie, por dos razones fundamentales: una el preciado trofeo que representaba la cuerna de este animal, que siempre ha sido codiciado por los cazadores y otra, el mundo de supersticiones y magia que ha rodeado la especie a la que se le atribuían una serie de propiedades mágicas, así la sangre y los cálculos estomacales (bezoares) se creía constituían remedios infalibles contra muchos males, aun cuando lo más solicitado era el corazón, sobretodo cierta osificación de los cartílagos, de los que se decía tenían poderes curativos (A. Berger y J.Schmid, 1958).

La primera medida de protección de la especie en España, fue la creación en 1905, por el rey Alfonso XIII, del Refugio Real de Caza de la Sierra de Gredos, salvando una reducidísima población de animales, siendo especialmente a partir de 1950, cuando se establece un efectivo programa de conservación de las cabra montés a nivel nacional, con la creación de numerosas reservas y un programa de conservación, lo que no obstante no ha impedido la regresión de la especie en algunas zonas como ha ocurrido en los Pirineos.

En la península ibérica se han descrito cuatro subespecies de cabra montes, de las que dos se han extinguido en el siglo XX. La que podemos ver en Cerrogordo y en toda la zona es la Capra pyrenaica hispanica (Schimper, 1948).

La cabra montés, habita en la península ibérica desde las altas cumbres de Sierra Nevada (Mulhacén 3.482 m.) hasta el nivel del mar en la zona costera que limita las provincias de Granada y Málaga (Cerro Gordo-Maro). Suele separarse en grupos de sexos que pueden superar los 30 individuos: los machos por un lado y las hembras junto con los jóvenes, por otro. En los rebaños de machos no hay cooperación ni jerarquía social, mientras que el grupo de las hembras parece estar mandado por una adulta experimentada. Los individuos solitarios suelen ser raros, normalmente machos viejos que han perdido su poderío. Estas agrupaciones se desbaratan en tiempo de celo en el que se forman rebaños mixtos.

Aun cuando se trata de una especie esencialmente polígama, de modo que un solo macho es el que fecunda a un grupo de hembras, del que se hace dueño tras enfrentarse a topetazos a sus competidores en unos espectaculares combates, los casos de poliandria en los que una hembra es fecundada por más de un macho no son raros. Durante la época de celo el macho apenas come y centra sus actividades en la apetencia sexual.

Los hábitos de la especie son fundamentalmente diurnos y crepusculares. En verano pasa las horas centrales del día descansando y refugiándose del sol. Tiene el olfato, vista y oído muy desarrollado. Aunque se trata de un animal por lo general muy desconfiado del hombre, en zonas como Gredos o Sierra Nevada, se han habituado a la presencia humana y se aproximan con facilidad a los excursionistas.

Se mueve con facilidad por las paredes rocosas de increíble verticalidad, gracias a la peculiaridad de sus pezuñas, cuya superficie interna es antideslizante, lo que le evita los resbalones, mientras que las puntas de las pezuñas, que además carecen de pliegue interdigital, son muy duras y agudas, por lo que pueden agarrarse a las rocas.

DATOS DE LA ESPECIE

- Longevidad: Puede alcanzar los 20 años, pero lo normal es que sea de unos 15 años.

- Celo: A principios del invierno (noviembre-diciembre) en el que tiene lugar duros combates entre los machos contendientes. El celo dura unos 50 días.

- Gestación: Unos 5 meses.

- Época de parto: De abril a mayo.

- Parto: La hembra se retira a un lugar aislado y apartado, donde da a luz, permaneciendo en compañía del cabrito durante varios días. Los cabritos a las pocas horas de nacer están en condiciones de levantarse y poder seguir a la madre.

- Número de crías por camada: Una. A veces dos (un 20 % aprox.).

- Duración de la lactancia: Se prolonga hasta que la hembra queda preñada de nuevo (a los 5 ó 6 meses) del alumbramiento, pero a los 7-10 días y el cabrito ya es capaz de ingerir alimento.

- Alimentación: Esencialmente fitófaga, come todo tipo de alimentos vegetales y en invierno y época de escasez incluso cortezas y ramas. Muestra gran apetencia por la sal. Normalmente no tienen necesidades de beber agua, bastándole con el de las plantas y el rocío, aun cuando se ha comprobado que tras grandes esfuerzos como huidas, se acercan al agua a abrevar.

- Dimorfismo sexual: Además de diferenciarse por la cornamenta y tamaño (mayor el macho), este último luce también una ostensible barba en forma de perilla, la que falta en las hembras. La hembra puede confundirse con machos jóvenes.

CORNAMENTA DE LA CABRA MONTÉS

Es muy acusado el dimofirmo sexual de la especie. De modo que los cuernos del macho son gruesos, rugosos y nudosos y normalmente tiene forma de semicírculo dirigido hacia atrás, pudiendo medir de 75 a 135 cm.; mientras que los cuernos en las hembras son mucho más reducidos en tamaño, no sobrepasa los 40 cm., son menos rugosos y más delgados y débiles. A diferencia del ciervo no se desprenden anualmente, sino que acompañan al animal durante toda su vida. La edad de los machos puede medirse por los anillos de crecimiento anuales, llamados medrones, hasta los 8 ó 10 años, en que disminuye su crecimiento, para estabilizarse a los 14 ó 15 años. Otras partes del cuerno de la cabra montes son los llamados surcos de crecimiento y los nudos de adorno, que se desarrollan entre los nudos de crecimiento (normalmente 2, aunque también pueden ser 1 ó 3).

Fotografía de la cabra en la naturaleza: La cabra montés es un animal que se presta muy bien a la fotografía en la naturaleza, particularmente en aquellos lugares en que está habituada a la presencia humana como en Sierra Nevada, los acantilados de Maro-Cerrogordo y Sierra de Gredos.

Si quieres comprar esta foto, puedes hacerlo directamente en andresbreijo.com/, podras descargarla o te llegará a casa en el tamaño que elijas.
Want to buy this photo, you can do directly in andresbreijo.com/, you can download it or you'll be home in the size you choose.

Si quieres comprar esta foto, puedes hacerlo directamente en andresbreijo.com/, podras descargarla o te llegará a casa en el tamaño que elijas.
Want to buy this photo, you can do directly in andresbreijo.com/, you can download it or you'll be home in the size you choose.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *